Quiénes Somos

NUESTRA IDENTIDAD.

Orígenes de la Obra Marista


Las obras Maristas de todo el mundo tienen su origen en San Marcelino Champagnat, un sacerdote francés cuyo sueño e inspiración consistieron en “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar” (Const. 2), viendo en la educación el medio de llevar a los jóvenes a la experiencia de la fe, y hacer de ellos “buenos cristianos y virtuosos ciudadanos” (Const. 81).


Primeros años.


Marcelino Champagnat nace en el poblado de El Rosey, cerca de Lyon, Francia, el 20 de mayo de 1789, muy cerca del momento en que estalla la Revolución Francesa. Fue el noveno hijo de una familia campesina trabajadora y profundamente cristiana. Su infancia es un poco agitada por las inquietudes revolucionarias de su padre. Su educación es eminentemente familiar. Su madre y una tía suya, que había sido expulsada del convento debido al clima antirreligioso que se vivía entonces, despiertan en él una fe sólida y una profunda devoción a María. Su padre, agricultor y comerciante, poseía una instrucción superior a la normal en aquellos pueblos; abierto a las nuevas ideas, desempeña un papel político importante en el Ayuntamiento y en toda la región. Sabe también inculcar en Marcelino la aptitud para los trabajos manuales, el gusto por la acción, el sentido de la responsabilidad y la apertura a las ideas innovadoras.


Los estudios.


Cuando Marcelino tiene 14 años, un sacerdote al pasar por su casa le hace descubrir que Dios le llama al sacerdocio. Marcelino, cuya escolaridad había sido muy deficiente, se pone a estudiar con todo ardor “porque Dios lo quiere”, mientras sus parientes cercanos, conocedores de sus limitaciones, tratan de disuadirle. Los años difíciles de su estancia en el seminario menor de Verrières (1805-1813) son para él una etapa de extraordinario crecimiento humano y espiritual. 


En el seminario mayor de Lyon tiene por compañeros, entre otros, a Juan María Vianney, futuro Santo cura de Ars y a Juan Claudio Colin, que más tarde será el fundador de los Padres Maristas. Forma con otros seminaristas un grupo cuyo proyecto es fundar una congregación que comprendiera sacerdotes, religiosas y una orden tercera, que llevaría el nombre de María, la “Sociedad de María”; su finalidad sería trabajar en la salvación de las almas por medio de las misiones y la educación de la juventud. Conmovido por la miseria cultural y espiritual de los niños de los pueblos, Marcelino siente la urgencia de crear dentro del grupo una congregación de hermanos que se dedicaran a la formación cristiana de los niños y los jóvenes. Decía con frecuencia: “No puedo ver a un niño sin sentir el deseo de decirle cuánto le ama Jesucristo”. (Const. 2)


Sacerdote y fundador.


Es ordenado sacerdote el 22 de julio de 1816 y destinado como coadjutor a La Valla, una parroquia rural cerca de su lugar de nacimiento. Al día siguiente de su ordenación, este grupo de sacerdotes jóvenes va a consagrarse a María y a poner su proyecto bajo su maternal protección en el Santuario de Nuestra Señora de Fourvière.


En su parroquia, la visita a los enfermos, la catequesis de los niños, la atención a los pobres y el fomento de la vida cristiana en las familias son las actividades esenciales de su ministerio. Su predicación, sencilla y directa, su profunda devoción a María y su ardiente celo apostólico marcan profundamente a sus feligreses. Queda dolorosamente conmovido al encontrar a Juan Bautista Montagne, un joven de 17 años que está a punto de morir y que no conoce nada de Dios. Este hecho le mueve a poner en práctica su idea de fundar un grupo de hermanos dedicados a la instrucción cristiana de los niños del campo.


El 2 de enero de 1817, sólo seis meses después de llegar a la Parroquia de La Valla, el joven coadjutor Marcelino, de 27 años de edad, reúne a sus dos primeros discípulos. Acaba de nacer, en medio de la mayor pobreza, humildad y confianza en Dios, la Congregación de los Hermanitos de María o Hermanos Maristas, bajo la protección de la Santísima Virgen, buscando ayudar a resolver las grandes necesidades de educación y formación religiosa de los jóvenes.


Tomado de: Modelo Educativo Marista